
Por : Bernardo Yañez Stumptner
Mons. Marco Antonio Ordenes, nuevo Obispo de Iquique
El Papa ha confiado esta diócesis del norte al actual administrador diocesano, obstetra de profesión y un activo animador de la piedad popular a través de los bailes religiosos. El Santo Padre ha nombrado como nuevo Obispo de Iquique a Mons. Marco Antonio Órdenes Fernández, quien se ha desempeñado desde el 20 de noviembre de 2004 y hasta ahora como Administrador diocesano en ese mismo lugar, luego que su antecesor, Mons. Juan Barros Madrid, fuera nombrado Obispo Castrense de Chile el 9 de octubre de 2004.
El Santo Padre Benedicto XVI lo nombró Obispo de Iquique, noticia que se hizo pública en Roma este lunes 23 de Octubre a las 12 horas (07:00 horas de Chile). El 23 de octubre de 2005, se canonizó en Roma a San Alberto Hurtado.
|
El próximo sábado 18 de noviembre, la explanada del Santuario de Nuestra Señora del Carmen, en el pueblo de
Monseñor Marco Antonio Ordenes Fernández
Marco Antonio Órdenes Fernández nació el 29 de octubre de 1964 en la ciudad de Iquique. Hijo de Gregorio Ordenes y Fresia Fernández. Recibió el Santo Bautismo en diciembre del mismo año. Realizó su Primera Comunión el año 1974 en la ciudad de Arica. Recibió el sacramento de
Hizo sus estudios básicos y medios en
En 1989 ingresó al Seminario Pontificio Mayor de Santiago, donde realizó sus estudios filosóficos y teológicos. El 14 de diciembre de 1996 fue ordenado sacerdote por Mons. Enrique Troncoso en
Ha sido Rector del Santuario de Nuestra Señora del Carmen de
Participó en los equipos de investigación del Centro de Biología de
El año 2001 fue nombrado Vicario para
Encuentro con el clero iquiqueño y regional
Aproximadamente a las 12.15 hrs. se bajó de un auto gris junto al Nuncio Apostólico Aldo Cavalli quien vino personalmente a presentarlo como nuevo Obispo de Iquique; de inmediato recibió el cordial abrazo de Franklin Luza, párroco del templo Espíritu Santo, y después de que más o menos 60 integrantes del clero lo ovacionaran y lo recibieran cantando “Alabaré a mi Señor”. Antes en una conversación que habíamos tenido con Franklin Luza, recordaba dos hechos puntuales en la vida de Marco Ordenes: cuando tenía trece años y se acercó a Monseñor José Del Carmen Valle y le dijo que quería ser acólito, petición que fue accedida por el obispo Valle, y otra ocasión específicamente el año pasado en una convivencia del día de los catequistas y se le dijo que para que se esperaba un nuevo obispo cuando él lo estaba haciendo muy bien, a lo que humildemente replicó: menos mal que la decisión no depende de ustedes, lo único que quiero hacer es estar en “mi pueblito” (
Al ingresar al salón de
Yo, un 14 de Noviembre de 1986 en la mañana estudiante universitario, terminando la carrera universitaria el Señor me golpeó fuertemente, me pidió que optara con radicalidad, ese día decidí que tenía que entregar mi vida a El, y lo hice solamente porque no quería defraudar al Señor, lo amaba demasiado, yo no quería ser sacerdote, quería ser un buen laico, un profesor universitario que era mi pasión, dedicado a la ciencia, a la investigación, eso quería hacer, pero en lo profundo de mi corazón el Señor me decía otra cosa, y ese catorce de Noviembre el Señor me golpeó profundamente, abrí los ojos para que descubriera que dentro de mí había otro y me fui al seminario, renuncié a mi carrera, a mi profesión, recuerdo el último día de turno del hospital, en Febrero, que era un pájaro super libre, y llegué al seminario, a las normas, a la estructura, tenía que pedir permiso para ir a la esquina, me costó tanto en el primer tiempo, estaba tan lleno de dudas, inquietudes, no sabía si era esto, para mi el tema de la investigación en la ciencia era estudiar fuera, el estar en un hospital era como mi mundo pensaba que esa era mi única pasión, hice los ejercicios de San Ignacio, tres años con estas dudas, en los ejercicios de San Ignacio le pregunté a mi padre espiritual, Don Vicente Ahumada un hombre que llevo en el alma, mi amigo, mi hermano, mi maestro, le pregunté en esos días que opinaba, él sabía todas mis inquietudes, y me dijo mira: Si yo fuera tu obispo, te ordenaría mañana y siguió conversando de otras cosas, no me hizo mayor caso pero fue el remedio de Dios.
Esas palabras me tranquilizaron el alma hasta el día de hoy en el ejercicio de San Ignacio, llegué aquí, me mandó el obispo, pude trabajar en un hospital, mientras hacía mi practica pastoral, trabajé en un hospital y en un consultorio sin que nadie supiera que estaba estudiando para ser sacerdote, fue una experiencia muy hermosa, porque allí llegué de una manera muy distinta, había entregado ese frasco que me había costado mucho romper, terminé mis estudios, estaban las proposiciones, las ofertas de irme a estudiar a Roma, estudiar en Alemania, el padre Maximiliano Arias un gran profesor del seminario a toda costa, y se enojaba conmigo porque yo le decía que quería regresar a la diócesis, me decía que tenía que ir a estudiar a Roma, me vine, me ordenaron sacerdote y esa misma noche fui nombrado rector del Santuario donde cumplo, casi cumplo, 10 años, he amado esta tierra, me vine para acá porque sentía en el corazón que Dios me pedía esto, me vine en contra, tengo que reconocer, estaba mas entusiasmado en los estudios de la teología, de la filosofía, siempre ha sido como mi pasión estudiar, y entusiasmado también con la posibilidad de los estudios fuera, pero sentía en el corazón que el Señor me pedía que renunciara, y me mandaron al desierto, yo no quería ir para allá, pero cuando llegué hice un acto de obediencia, me fui, el Señor sabe educar a sus hijos, porque vi esa comunidad que me educó el corazón, he aprendido a ser hermano de mis hermanos, y pastor para mis hermanos, pastor con ellos cristiano, y para ellos pastor.
He estado allí 10 años, ahí nos hemos conocido, he trabajado en el mundo de los bailes, he estado de Vicario Pastoral haciendo lo que puedo, junto a monseñor Barros, estuve también dedicado a la formación hasta ahora, a las clases en
Les voy a contar ahora un secreto, yo antes que muriera Don Vicente, mi maestro, mi amigo, mi hermano, mi padre, he sentido mucho su ausencia, pero yo tenía con él conversaciones que iba a esperar 10 años para irme a hacer vida monacal durante unos seis meses, y según eso mirar, me iba a ir a los Benedictinos, esos eran mis planes, esos eran mis sueños. Dios me tenía otra cosa, aprendí y quiero seguir aprendiendo de que hay que ponerse en las manos de Dios, hay muchas que quisiera hacerlas de otra manera, pero el Señor me ha ido marcando el camino, he aprendido y he tratado de aprender que hay que tratar de ser dócil al plan de Dios, porque en definitiva lo que más pesa en el alma es el amor a Dios, amarlo por sobre todas las cosas, servirlo con el corazón, y si ahora me han llamado a esto no le podía decir a Dios y al Papa que tanto queremos, como le iba a decir que no.
Aquí estoy, el futuro de la diócesis, ustedes lo conocen como yo, el tema de la comunión, la fraternidad entre nosotros, en la medida que nosotros seamos hermanos podremos ser testigos de lo que creemos, con sencillez, con pobreza, como es esta diócesis, pobre en recursos, y pobre también en sacerdotes y religiosas, pero en la medida de que cada uno esté entusiasmado amando al señor haremos lo que podamos Dios tiene que hacer el resto, porque en definitiva esta viña es de él, yo aprendí fracasando muchas veces.
Posteriormente el encuentro continuó con los saludos de los presentes, para poder conversar brevemente con el flamante obispo a quien primeramente le preguntamos:
¿Cómo se siente después de recibir la noticia?
R. Muy agradecido de la confianza del Papa, profundamente contento, con un desafío enorme y dispuesto a servir.
¿Qué espera de su trabajo?
R. Hacer la voluntad de Dios, ponerme al servicio de mi pueblo, al servicio de lo que el señor me quiera pedir, hacerlo con paciencia, con alegría, y con profunda esperanza en los triunfos y en los fracasos. Un saludo a todos especialmente a los que más sufren, a los enfermos, a los que se sienten solos, a los que están en la cárcel, a los hermanos de otras confesiones religiosas, con quienes me uno a su oración en el único Dios, y que podamos todos buscar los mejores caminos de esta tierra que tanto queremos, que son estas tierras del norte, tan marcadas por tradición, son tierras de esperanza, me uno a los trabajadores, a los mineros, a las autoridades públicas que buscan el bien para esta tierra, me uno a todos, mi corazón, mi servicio, y mi vida tiene que ser para todos.
El martes 24 el llanto de emoción, alegría y tristeza, afloró en los habitantes del pueblo de
|
A la entrada del pueblo, el bombo, platillos y trompetas de
El sentir de
"Contento, pero triste”, es la respuesta que estregó la gente al ser consultada acerca de cómo están viviendo la decisión del Santo Padre Benedicto XVI. Su argumento es uno y muy claro: es el Obispo de Iquique, pero ya no es el Rector ni el sacerdote de
No hay comentarios.:
Publicar un comentario