sábado, enero 20, 2007

35 AÑOS DE KJARKAS, O QUIZAS 41, DESDE SUS INICIOS

Bernardo Yañez S.

El 14 de Enero los volvimos a encontrar, habían estado en La Tirana el 09 de Febrero con motivo del cumpleaños de la Municipalidad de Pozo Almonte. Esta vez la cita en Pica por el cumpleaños número 50 de esa comuna, que nació como un pueblo en 1536 cuando los españoles llegaron a estas tierras.

Kjarkas significa fortaleza en lengua quechua-aymara, y se pronuncian la ka y la jota juntas, son tremendamente conocidos en nuestro norte, no así en el centro y sur del país, pasan sin ningún problema por los más variados ritmos como el huayño, taquirari, carnavalito, chuntunqui, la popular y rítmica saya, pero también por el tinkus, y el tobas más conocido como la danza del guerrero. Como Kjarkas existen desde hace 35 años, y los comenzamos a conocer desde principio de la década de los ochenta, cuando actuaron por primera vez en nuestro país en Arica particularmente en la Piscina Oímpica, su música tuvo que soportar el plagio de varias de sus canciones, entre ellas “llorando se fué” que unos extranjeros compraron en un paquete en Bolivia y que se la entregaron a Kaoma quienes como “llorando se foi” en ritmo de lambada la hicieron famosa en todo el mundo.

Ello motivó a los hermanos Hermosa a demandar la propiedad intelectual de la canción, ganando el juicio por plagio, y dar a conocer sus canciones en el ámbito mundial con el proyecto “Pacha” que duró un año, que se estrenó en México y Bolivia, que contó con la dirección orquestal y arreglos de Bebu Silvetti, ello según Gonzalo Hermosa permitió internacionalizar sus canciones más emblemáticas, la primera voz en Pacha estuvo a cargo de Gastón Guardia, sin que Kjarkas dejaran de actuar regularmente.

Los inicios
El grupo los Kjarkas surgió en 1965, mas el tiempo demandaría varios años para que surja el mito. Aquel año, 1965, según la biografía contada por los propios fundadores, se revolucionaría el pensar y el sentir de todos los seguidores de la música boliviana, puesto que los Kjarkas comenzaron a imponer un estilo diferente, una nueva forma de interpretar la música autóctona. Esta que hoy en día es conocida en América Latina y en gran parte del mundo.

Al principio eran zambas argentinas. El grupo Los Kjarkas, estaba lejos de ser lo que es hoy en día, la idea nació como la posibilidad de hacer un cuarteto que toque música folclórica, principalmente zambas argentinas, para distraerse... por la comida y la bebida. Los Kjarkas de aquella época eran 3 hermanos Hermosa: Wilson, Castel y Gonzalo, y con ellos, Edgar Villarroel (guitarrista y primera voz) y ahora recuerdan que en ese entonces, la música boliviana no tenía cabida; "La gente quería escuchar zambas". Luego llegaron las peñas y allí comenzó a difundirse con algún énfasis la música boliviana. "Principalmente cuecas, huayños o bailecitos de célebres compositores como Simeón Roncal, Gilberto Rojas o Teófilo Vargas. Tras esa etapa importantísima en la que se sientan los cimientos de la agrupación, 3 de los fundadores dejaron el grupo para dedicarse a sus profesiones.

Segunda etapa
La posta fue tomada por músicos talentosos de la jerarquía de Eddy Carpio, Antonio Canelas y Alcides Mejía. Esta nueva etapa se extendió por 11 años y Los Kjarkas llevaron la música Boliviana a varios continentes. En ese tiempo, Los Kjarkas grabaron
su primer disco, titulado "Bolivia" y editado en México y la forma en la que el público recibió ese álbum marco un nuevo éxito. Tras él, los Kjarkas abrieron sus puertas a Ulises Hermosa (el gran compositor), Gastón Guardia, Guillermo Ponce, Elmer Hermosa y Edgar Villarroel (homónimo del fundador).

Kjarkas para el mundo
El trabajo de los músicos y compositores fue arduo y cotidiano; el éxito de sus inspiraciones fue aparejado por las aptitudes en la interpretación de sus instrumentos y al s
er consultados a cerca del genero de la música que interpretan ellos señalan que "No son ni flocloristas clásicos ni baladistas comunes y aunque es transparente su compromiso con el cambio social en pro de la justicia para el pueblo, tampoco son cantores de protesta corriente.

Así como la historia de la música de Bolivia no podría escribirse sin puntualizar en la propia historia de los Kjarkas; la de los Kjarkas no podría dejar de pasar por el aporte que le dieron los músicos Fernando Torrico y Edwin Castellanos. Con ellos fue más evidente algo que sucedía desde la insurgencia de esta agrupación. La música boliviana comenzaba a ser escuchada en las radios no sólo en los amaneceres, las canciones de los Kjarkas empezaban a ganar la preferencia juvenil a tal punto que lograron imponer su ejecución en fiestas y reuniones de la clase media alta y alta.

Al referirse a los conceptos que les permitieron dar tan significativo giro, los Kjarkas señalan que en vez de perpetuar los solos de quenas y zampoñas como preludios o interludios, combinan estos instrumentos de viento con los de cuerda a plenitud y en contrapunto. Desechan la tambora foranea para reinstaurar la ancestral "Huanqara" y crean el "Ronroco" instrumento de cuerdas que tiene la apariencia de un charango muy grande, pero con la ventaja de tener algunas cuerdas octavadas.

Hasta ahora, más de trescientas canciones han sido compuestas e interpretadas en distintos escenarios de América y Europa y Asia. Una recapitulación de su historia señala con orgullo que esa música logró estremecer al público europeo, al asiático y fundamentalmente al latino americano. Actualmente, el grupo Kjarkas está conformado por Gonzalo Hermosa, Elmer Hermosa, Gastón Guardia, Lin Angulo, Makoto Shishido y Gonzalo Hermosa JR. Sin duda ellos son embajadores mundiales del folclore, al igual que Los Jaivas, Inti Illimani, Quilapayún, Illapu, que tienen una trayectoria en el tiempo similar a estos hermanos bolivianos.

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