
“Blanca es una socióloga nacida en
“Porque en mi familia y en mí hay un gran sentido social, es muy difícil que una persona construya su identidad sin saber su nivel de pertenencia, la sociología me permite trabajar dentro de una ciencia social elementos que tienen que ver con el desarrollo de las personas, el análisis de los contextos que se da la vida de las mismas, las variables sociales, económicas, culturales y políticas que están involucradas y que marcan y sellan las posibilidades que los grupos más colectivos tienen. Me fascinó la sociología, como vocación por la acción social muy fuertemente, yo tengo raíces católicas desde mi juventud, provenientes del Concilio Vaticano II, donde se habló de una iglesia a partir del pueblo latinoamericano con una mirada latinoamericana, mucho más cósmica que institucionalizada, mucho más colectiva. Entonces tengo raíces en ese aspecto, y con una fuerte vocación social, en la sociología desde la ciencia permite un ámbito muy grande de posibilidades de trabajo, esta ciencia me gusta mucho”.
“Hemos construido una pareja bastante independiente en pensamiento y bastante respetuosa de las tomas de decisiones de cada uno, por lo tanto en algunas cosas tenemos una mirada común, como también en otras cosas no compartimos opiniones, lo que me parece muy saludable, y cuando no compartimos opiniones una de las cosas positivas que tenemos y que nos fortalece mucho como pareja es que tenemos toda la libertad de exponerla y plantearla, además somos muy argumentativos, a la gente le llama la atención porque al fin y al cabo la vida nuestra es como todas las parejas, pero con mucho respeto por lo que cada uno piensa, siento y lo comparto con mi marido (Omar Williams, sociólogo), la relación de pareja debe potenciar el desarrollo de cada uno, no creo en las medias naranjas que son partes iguales, idénticas que se juntan para hacer un todo, mi concepto es una ideología de pareja, creo más en lo cóncavo y convexo, en los complementos y diferencias, y eso es mucho de nuestra cultura nortina, andina, esta complementariedad en la diversidad”.
“Creo que pesa, y creo que tal vez sea menos consciente de eso que lo que me señalan otras personas, siento que pesa, siento que en la formación tuve religiosas que apoyaron mucho la línea de mi vocación social, dos de ellas muy importantes me vincularon a todo el proceso de alfabetización de Pablo Freire, con todo el descubrimiento que significa en lo educativo Pablo Freire. Una de ellas que me hizo historia y ciencias sociales veía una fuerte rigurosidad en la formación, diría que esa es una de las cosas potentes que tengo y que no soy muy consciente pero que los demás me señalan que sí. Y lo otro que dicen que tengo muy salesiano es la forma de expresarme, porque lo hago con el corazón, con los conceptos, con la fundamentación teórica, me es muy difícil hacerlo de otro modo”.
“Bueno, Elvis Presley revolucionó la música porque incorporó la marginalidad de los negros, la recogió y la institucionalizó, me encanta la orquestación de sus canciones, la fuerza de sus interpretaciones, en general soy muy amante de la música. Y Benedetti, yo diría que es uno de los poetas latinoamericanos que más me interpreta, leo todo lo de él, la poesía más romántica y la releo, la poesía más comprometida la reflexión que hace desde el exilio, también estoy leyendo ahora su actual etapa, esa de madurez y sabiduría, pero también hay otros poetas que me gustan, hay un egipcio Constantino Kavafis, que he comentado en algunos programas de esta emisora (Radio El Salitre), de él hay dos poemas en particular que tienen que ver con Itaca, cuando Dios abandona a Antonio”
“Primero fui de
“Los cambios me han entusiasmado mucho, de partida la presidenta ha optado por cambios muy desde la mujer, este equipo completo de la región las dos gobernadoras y la intendenta, lo que significa para mí una tremenda expectativa, una tremenda responsabilidad de apoyar la gestión, no sé si la historia de Chile se ha dado esta coyuntura muy favorable a lo que son las propuestas, las otras miradas y los estilos de las mujeres en sus cargos, así que he tomado los cambios y las posibilidades que éstos nos dan con mucho optimismo. La evaluación que hago de la intendenta anterior, es como ella mismo dijo al asumir, que “venía a aprender”, no llegó al cargo con una gran experiencia en el marco de lo que significa el gobierno, lo que significa el estado, por lo mismo el primer año de su gobierno fue de aprendizaje, pero cuando se tienen solamente cuatro años, cuando se tienen cosas tan importantes en juego en el país, como por ejemplo un gobierno socialista, de una mujer socialista, un gobierno que quiere hacer cambios, que quiere un nivel de cercanía, que además quiere acertividad, requiere un equipo probado, de equipos potentes, que instalen la acción, por lo tanto yo diría que una de las grandes sensaciones que me deja el período pasado, es que no se articularon equipos potentes, no se generó un nivel de dirección, de gestión pública muy articulada en torno a las tareas, la intención estaba, no tengo por qué juzgarla, la disposición también estaba, pero era necesario un equipo más afiatado, con más experiencia, que pareciera que es lo que ahora tenemos con Antonella Sciarafia, con un recorrido y un curriculum probado, estuvo en el poder legislativo, en el poder ejecutivo, tiene una noción por su profesión de abogado, tiene una noción mayor del estado, y su paso por
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