viernes, marzo 21, 2014

DISCURSO BERNARDO YAÑEZ SUMPTNER TITULADO UDELMAR

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 Señora María Elena Moll, Rectora de la Universidad del Mar Sede Iquique.

Señor Vicerrector Académico, Don Nelson Castillo Lillo.

Invitados especiales, distinguido cuerpo de académicos de las distintas áreas del conocimiento, señores Directores de Escuelas, señores Padres y Apoderados.

Estimados compañeros de otras carreras de la Universidad del Mar.

Estimado señor Director de la Escuela de Comunicaciones de la Universidad del Mar Héctor Rojas Cabrera y compañeros de la Escuela de Periodismo, hoy colegas de profesión.

Se me ha otorgado el privilegio de dirigir algunas palabras con motivo de esta ceremonia de entrega y recepción de nuestros títulos profesionales un sueño hecho realidad para todos quienes un día juntamos generaciones distintas con un solo fin. En breves minutos quiero señalarles que en esta solemne oportunidad hablaré con el alma, con el espíritu, pero también con la razón, esperando representar a todos los que hoy se titulan, culminando así un esfuerzo que se inició ya hace algún par de años, y donde cada uno de nosotros somos protagonistas, pero también nuestros padres y nuestras familias.

Aquí ustedes ven jóvenes que terminaron su cuarto año medio y que quisieron ser profesionales. Pero también ven adultos, jefes y padres de familia, con hijos, con nietos, que tenían que ratificar con un “cartón” su futuro profesional, como dirían nuestros padres, que no tuvieron esa oportunidad, pero que nos enseñaron a caminar por la vida, con la frente en alto, y que nos decían que el verdadero profesional era simplemente el que hacía bien las cosas. Ese paradigma ha cambiado, evolucionado, porque aquí estamos, con el sueño cumplido, sea cual sea la edad y la profesión que decidimos estudiar.
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Hemos sido testigos y actores de todo el proceso vivido por esta Casa de Estudios Superiores: la actitud lamentable de sus propietarios, que la historia juzgará en su verdadera magnitud al igual que la de su ex Rector al momento del desastre y del caos; los paros; huelgas, tomas, etc. Nosotros más mirando el futuro que el presente de entonces optamos por seguir caminando, y nos hicimos carne de lo que realmente importaba: Retornar a las aulas. Algo aportamos para la regularización de las clases. Apoyamos a quienes nos dieron la oportunidad de estar aquí hoy con la frente en alto y el deber cumplido. Lo malo que pasó ya es una anécdota, nunca nos contaron cuentos, cuesta creerlos cuando se tiene bastantes años en el cuerpo. Pero somos jóvenes, estamos empezando a vivir una nueva historia y una hermosa realidad. Nos queda lo que vivimos intensamente y con tristeza, pues hubo incomprensiones, malos ratos, y hasta diferencias con nuestros propios compañeros.

También hemos sido testigos de la lamentable actitud del gobierno anterior, y especialmente la del Ministerio de Educación, que solo trató de pegarnos un tiro en el pecho. Querían que muriésemos, desapareciéramos, había que buscar un culpable frente al tema del lucro y los encontramos y con razón en la Universidad del Mar. No nos cuentan cuentos, menos cuando ya alcanzamos una edad suficiente para saber quien tiene la razón.

Todo eso lo vivimos intensamente y con tristeza, pues hubo incomprensiones, malos ratos, y hasta diferencias con nuestros propios compañeros. Ese es un lado de la moneda que nos correspondió vivir, pero gracias a Dios, estaba el otro lado aquel que refleja valores, decencia, y entrega por sus semejantes.

Pero hubo una persona que nos mantuvo unidos y hasta en los peores momentos nos llevó la tranquilidad y la seguridad de que terminaríamos nuestros estudios.
Esa persona fue nuestra actual Rectora, doctora María Elena Moll, que junto al señor Vice Rector don Nelson Castillo Lillo, lograron aglutinar a un selecto grupo de académicos, que la respaldaron, creyeron en ambos y aquí están los resultados.

Hoy estamos recibiendo nuestros títulos profesionales, y en representación de ellos, que en esta oportunidad estamos recibiendo nuestros títulos y grados académicos, quiero ser muy enfático para señalar que esta no es una ceremonia más. Si bien es la ceremonia del Adiós, a nuestra Universidad; el adiós a nuestros maestros y el adiós a nuestros compañeros de Escuelas, también debemos decir que es justo reconocer a todos aquellos que decidieron quedarse junto a nosotros, y acompañarnos hasta el final de nuestros estudios. Por esta actitud es que digo que esta ceremonia es particular y distinta.

Esa actitud ética, moral y espiritual,  solo la adoptan aquellos que legítimamente sus alumnos los reconocen y los designan con el dulce nombre de MAESTROS.

Esta jornada habrá de ser la última para nosotros, pero créannos que nos llevamos una gran satisfacción de haber pasado por cada una de las  Escuelas en las que hemos estudiado  y llevaremos en el recuerdo para siempre el nombre de este hermoso proyecto académico, que nunca debió morir, a no ser por la codicia de quiénes estaban llamados a engrandecerla y la trituraron: sus dueños.

Sabemos de la carga que a lo mejor llevaremos en nuestras espaldas, por el desprestigio que provocaron sus propietarios y sus antiguas autoridades, a quiénes solo les importó el lucro, pero también somos conscientes que es nuestro deber de contribuir al prestigio de nuestra Casa de Estudios Superiores, aunque gracias al altísimo, somos conscientes de que todos nuestros compañeros se encuentran trabajando y están ocupando un lugar de avanzada en la sociedad. En lo personal siempre hablaré bien de esta Universidad porque estoy orgulloso de haber estudiado en ella y la defenderé a ultranza.

Es preciso mencionar y recordar a quien fuera nuestro compañero de periodismo y que por esas cosas de la vida ya no se encuentra entre nosotros. Me refiero a Claudio Huerta Tapia.

Nos alejamos de la UDELMAR, pero lo hacemos con gratos recuerdos.

FINALMENTE.
Adiós Rectora María Elena Moll por su gesto de grandeza de haber tomado las riendas de esta universidad cuando todos solo la criticaban. Adiós estimado Vicerrector Nelson Castillo, por vuestra entrega y saneamiento académico y financiero del quehacer de la Universidad. Adiós señores y señoras directores de carrera por su profesionalismo y entrega con la universidad y sus alumnos. Adiós estimados compañeros

MUCHAS GRACIAS A TODOS Y QUE DIOS LOS BENDIGA

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