Señora
María Elena Moll, Rectora de la Universidad del Mar Sede Iquique.
Señor
Vicerrector Académico, Don Nelson Castillo Lillo.
Invitados
especiales, distinguido cuerpo de académicos de las distintas áreas del
conocimiento, señores Directores de Escuelas, señores Padres y Apoderados.
Estimados
compañeros de otras carreras de la Universidad del Mar.
Estimado señor Director de la Escuela de
Comunicaciones de la Universidad del Mar Héctor Rojas Cabrera y compañeros de
la Escuela de Periodismo, hoy colegas de profesión.
Se me ha otorgado el privilegio de dirigir
algunas palabras con motivo de esta ceremonia de entrega y recepción de
nuestros títulos profesionales un sueño hecho realidad para todos quienes un
día juntamos generaciones distintas con un solo fin. En breves minutos quiero
señalarles que en esta solemne oportunidad hablaré con el alma, con el
espíritu, pero también con la razón, esperando representar a todos los que hoy
se titulan, culminando así un esfuerzo que se inició ya hace algún par de años,
y donde cada uno de nosotros somos protagonistas, pero también nuestros padres
y nuestras familias.
Aquí ustedes ven jóvenes que terminaron su
cuarto año medio y que quisieron ser profesionales. Pero también ven adultos,
jefes y padres de familia, con hijos, con nietos, que tenían que ratificar con
un “cartón” su futuro profesional, como dirían nuestros padres, que no tuvieron
esa oportunidad, pero que nos enseñaron a caminar por la vida, con la frente en
alto, y que nos decían que el verdadero profesional era simplemente el que
hacía bien las cosas. Ese paradigma ha cambiado, evolucionado, porque aquí
estamos, con el sueño cumplido, sea cual sea la edad y la profesión que
decidimos estudiar.
.
Hemos sido testigos y actores de todo el
proceso vivido por esta Casa de Estudios Superiores: la actitud lamentable de
sus propietarios, que la historia juzgará en su verdadera magnitud al igual que
la de su ex Rector al momento del desastre y del caos; los paros; huelgas,
tomas, etc. Nosotros más mirando el futuro que el presente de entonces optamos
por seguir caminando, y nos hicimos carne de lo que realmente importaba:
Retornar a las aulas. Algo aportamos para la regularización de las clases.
Apoyamos a quienes nos dieron la oportunidad de estar aquí hoy con la frente en
alto y el deber cumplido. Lo malo que pasó ya es una anécdota, nunca nos
contaron cuentos, cuesta creerlos cuando se tiene bastantes años en el cuerpo.
Pero somos jóvenes, estamos empezando a vivir una nueva historia y una hermosa
realidad. Nos queda lo que vivimos intensamente y con tristeza, pues hubo
incomprensiones, malos ratos, y hasta diferencias con nuestros propios
compañeros.
También hemos sido testigos de la lamentable
actitud del gobierno anterior, y especialmente la del Ministerio de Educación,
que solo trató de pegarnos un tiro en el pecho. Querían que muriésemos,
desapareciéramos, había que buscar un culpable frente al tema del lucro y los
encontramos y con razón en la Universidad del Mar. No nos cuentan cuentos,
menos cuando ya alcanzamos una edad suficiente para saber quien tiene la razón.
Todo eso lo vivimos intensamente y con
tristeza, pues hubo incomprensiones, malos ratos, y hasta diferencias con
nuestros propios compañeros. Ese es un lado de la moneda que nos correspondió
vivir, pero gracias a Dios, estaba el otro lado aquel que refleja valores,
decencia, y entrega por sus semejantes.
Pero hubo una persona que nos mantuvo unidos
y hasta en los peores momentos nos llevó la tranquilidad y la seguridad de que
terminaríamos nuestros estudios.
Esa persona fue nuestra actual Rectora,
doctora María Elena Moll, que junto al señor Vice Rector don Nelson Castillo
Lillo, lograron aglutinar a un selecto grupo de académicos, que la respaldaron,
creyeron en ambos y aquí están los resultados.
Hoy estamos recibiendo nuestros títulos
profesionales, y en representación de ellos, que en esta oportunidad estamos
recibiendo nuestros títulos y grados académicos, quiero ser muy enfático para
señalar que esta no es una ceremonia más. Si bien es la ceremonia del Adiós, a
nuestra Universidad; el adiós a nuestros maestros y el adiós a nuestros
compañeros de Escuelas, también debemos decir que es justo reconocer a todos
aquellos que decidieron quedarse junto a nosotros, y acompañarnos hasta el
final de nuestros estudios. Por esta actitud es que digo que esta ceremonia es
particular y distinta.
Esa
actitud ética, moral y espiritual, solo
la adoptan aquellos que legítimamente sus alumnos los reconocen y los designan
con el dulce nombre de MAESTROS.
Esta jornada habrá de ser la última para
nosotros, pero créannos que nos llevamos una gran satisfacción de haber pasado
por cada una de las Escuelas en las que
hemos estudiado y llevaremos en el
recuerdo para siempre el nombre de este hermoso proyecto académico, que nunca
debió morir, a no ser por la codicia de quiénes estaban llamados a engrandecerla
y la trituraron: sus dueños.
Sabemos de la carga que a lo mejor llevaremos
en nuestras espaldas, por el desprestigio que provocaron sus propietarios y sus
antiguas autoridades, a quiénes solo les importó el lucro, pero también somos
conscientes que es nuestro deber de contribuir al prestigio de nuestra Casa de
Estudios Superiores, aunque gracias al altísimo, somos conscientes de que todos
nuestros compañeros se encuentran trabajando y están ocupando un lugar de
avanzada en la sociedad. En lo personal siempre hablaré bien de esta
Universidad porque estoy orgulloso de haber estudiado en ella y la defenderé a
ultranza.
Es preciso mencionar y recordar a quien fuera
nuestro compañero de periodismo y que por esas cosas de la vida ya no se
encuentra entre nosotros. Me refiero a Claudio Huerta Tapia.
Nos
alejamos de la UDELMAR, pero lo hacemos con gratos recuerdos.
Adiós Rectora María Elena Moll por su gesto
de grandeza de haber tomado las riendas de esta universidad cuando todos solo
la criticaban. Adiós estimado Vicerrector Nelson Castillo, por vuestra entrega
y saneamiento académico y financiero del quehacer de la Universidad. Adiós
señores y señoras directores de carrera por su profesionalismo y entrega con la
universidad y sus alumnos. Adiós
estimados compañeros
MUCHAS GRACIAS A
TODOS Y QUE DIOS LOS BENDIGA
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