La
gobernación de El Tamarugal logró incentivar la organización entre los vecinos,
en los principales poblados de la provincia a los que ha tenido acceso, para
enfrentar la catástrofe de los terremotos del 1 y 2 de abril.
El gobernador Claudio Vila, en su recorrido constató
cómo se ha vivido la emergencia. En Pozo Almonte, existe un catastro preliminar
de 2.500 casas dañadas, de un total de casi 4.500. De las casas afectadas cerca
de 200 serán demolidas, por ser un peligro para la vida de sus moradores. A lo
que se debe sumar daños en murallas colindantes, ampliaciones, cierres
perimetrales, de otras propiedades, que pueden ser un riesgo para los vecinos.
En Huara de un catastro de 300 propiedades de
un total de 500, ha concluido que 40
deben ser demolidas. En la Huayca dos vecinos perdieron las propiedades en las
que vivían.
Como en otros lugares de la región gran parte
de los vecinos no quieren pernoctar en sus hogares por temor a un nuevo
terremoto que destruya sus hogares mientras estén dentro de estos.
A pesar que el suministro de agua se ha
normalizado en la provincia los pobladores se niegan a beberla por temor a
contraer alguna enfermedad estomacal, por lo que la gobernación distribuye agua
embotellada.
El sismo ha reflotado temas pendientes de
gestiones anteriores como plan regulador, alcantarillado, y soluciones
habitacionales.
AYUDA
SOCIAL
La gobernación del Tamarugal ha repartido
agua, carpas, frazadas y otros elementos, en conjunto con él municipio y los dirigentes sociales, para logra una mayor
celeridad en la entrega de la ayuda social.
Sobre los edificios patrimoniales y públicos,
los cuarteles de bomberos de Pozo Almonte y La Tirana fueron gravemente
dañados, por lo que carros, materiales y voluntarios se ubican fuera de estos.
El templo de La Tirana sufrió una grieta en
la cúpula, única parte que no ha sido intervenida después de su restauración.
En La Huayca la iglesia sufrió la caída del
revestimiento en la parte trasera del edificio. En Huara la iglesia
tiene un serio daño en su cúpula. Todos estos templos fueron cerrados por
prevención.
Los daños al interior del edificio de la
gobernación de El Tamarugal, lo dejo inoperativo por lo que el gobernador
arrendó una propiedad en la calle Libertad 824 para funcionar.
ORGANIZACIÓN
La respuesta en la entrega de suministros,
sumado a la ansiedad de un nuevo terremoto produjo diversos efectos entre los
pobladores. Desde dirigentes vecinales que reaccionaron en calma hasta quienes
estaban molestos por la entrega de la ayuda social.
Por iniciativa del gobernador de El
Tamarugal, Claudio Vila, se solicitó la cooperación de los dirigentes sociales,
vecinos y municipio para la distribución de la ayuda social, propuesta que fue
bien acogida.
“En una emergencia sobran las dudas, los rumores y las culpas.
Con el dialogo hemos podido acordar una manera de funcionar. Debido a que
algunos municipios fueron sobrepasados en sus capacidades, he propuesto a los
vecinos su organización y cooperación en la entrega de la ayuda social, lo que fue
aceptado por ellos”, declaró el gobernador Vila.
La autoridad está consciente que queda mucho trabajo
por hacer y muchas localidades que visitar, pero los dos terremotos seguidos,
cambiaron los escenarios en las comunas más pobladas, se tuvo que re-organizar
recursos y logísticas para atender a los pobladores, “llegaremos y
responderemos a todos los vecinos de la provincia, como gobierno hemos logrado
despejar caminos para poder llevar la ayuda social a los sectores más alejados
de la provincia”, concluyó.
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