Distinción
UNESCO
La
ministra de Cultura, Claudia Barattini, llamó personalmente a los seleccionados
del año y destacó la labor de estas personas y agrupaciones que preservan el
patrimonio cultural inmaterial. Por
primera vez, un oficio del ámbito de la salud es distinguido como THV.
Su labor como maestro luriri le valió a
Nemesio Moscoso, originario de la localidad de La Tirana, de la comuna de Pozo
Almonte ser uno de los tres cultores individuales, del país, en obtener el
reconocimiento como Tesoro Humano vivo 2014, mención que le fue informada
personalmente por la ministra de la Cultura Claudia Barattini, reconocimiento
que también recayó en tres colectivos.
“Estoy
muy contento de recibir este reconocimiento. Yo no estudié en ninguna escuela,
solo mandé a hacer un instrumento y en base a ello observé y aprendí. Desde
entonces lo fabrico y además lo interpreto en las fiestas altiplánicas”, señaló
muy agradecido, Nemesio Moscoso, quien hace 52 años es fabricante y reparador
de la bandola aymara, instrumento de cuerdas tradicional del altiplano
tarapaqueño, empleado para los carnavales, floreos y trilla de la quinua
actividad poco conocida y con riesgo de desaparecer.
Ser considerado un Tesoro Humano Vivo es
una distinción creada por la Unesco, (Organizacion
de Educacional, Cientifica y Cultural de las Naciones Unidas), y dada
por el Consejo de la Cultura, por su labor de mantener vivas manifestaciones
portadoras de patrimonio cultural inmaterial de alta significación para el país
y las comunidades locales.
Otros
reconocimientos
La Secretaria de Estado de la cartera de
cultura, agradeció a los cultores, "en nombre del país por la labor que
realizan”, señaló que se trata de un reconocimiento muy importante,
"pues destaca oficios y prácticas poco visibilizadas, pero muy relevantes
para las culturas en el país, y para nuestro patrimonio”.
Este reconocimiento UNESCO se entrega en
Chile desde 2009, y busca reconocer a cultores y cultoras que contribuyen a la
salvaguardia de las manifestaciones de patrimonio cultural inmaterial que
desarrollan, por su alta significación para sus comunidades y para el país.
La distinción de este año tuvo la
particularidad de distinguir, por primera vez, un oficio de la medicina
tradicional mapuche, en el grupo Ngütamchefe de Tirúa, formado por agentes de
salud conocidos como componedores de huesos. El jurado consideró
que llevar su conocimiento ancestral al sistema público de salud, en el Centro
de Salud Familiar (CESFAM) Isabel Jiménez Riquelme de Tirúa, constituye un
aporte al trabajo intercultural.
Arturo de Jesús Lucero, de la comuna de Pichidegua,
localidad de Larmahue (Sector Viceparroquia), Región de O’Higgins, fue
reconocido por ser el único constructor y reparador de las “Ruedas de agua de
Larmahue”, elemento icónico e identitario de la zona.
Domitila Cuyul, de la comuna de Quellón, en
la Región de Los Lagos, es Maestra de Paz, y como tal, responsable de
realizar ceremonias del pueblo wiilliche. Estos ritos de gran sincretismo
cultural y religioso, recogen parte de la cultura williche, de las creencias
católicas, y chilotas donde se invoca a Chao Ngenechem, Dios Católico, la
Pincoya, entre otras divinidades.El Comité Experto la reconoció por ser una
figura que representa el sincretismo cultural del territorio chilote heredado
del contacto indígena-hispano, y por perpetuar los ritos y ceremonias williche
en Chiloé.
Entre los colectivos reconocidos destacan la Unión
de Artesanas de Quinchamalí, “Usted no sabe la alegría que le dará a mis
compañeras recibir esta información. Es un trabajo de mucho tiempo y
dedicación, y lo hacemos con mucho cariño. Nos reconforta que gente de otras
regiones lo destaque”, comentó la representante Mónica
Venegas. Oriundas de la comuna de Chillán, localidad de Quinchamalí,
Región del Biobío, se trata de 15 mujeres dedicadas a la fabricación de una
alfarería única en la zona, centrada en figuras de greda negra con superficie
esgrafiada, que son de exclusividad de las localidades de Quinchamalí y Santa
Cruz de Cuca. Fueron reconocidas por elaborar una de las artesanías más
representativas del país.
Otro de los reconocidos de manera colectiva,
es el grupo de Carpinteros de Ribera de Lanchas Chilotas, de la comuna de
Hualaihué, localidad de Mañihueico, Región de Los Lagos. Son navegantes y
carpinteros de lanchas chilotas, embarcaciones únicas en el mundo que son el
resultado del sincretismo de dos saberes: el indígena y el europeo. Gracias a
este transporte se llevaron maderas de alerce hacia el archipiélago de Chiloé,
las que hoy recubren sus iglesias y antiguas casonas. Sobre la llamada de
la Ministra Barattini, José Mautor comentó que “uno cuando tiene un don mete
todo el cariño en eso, y yo soy muy entusiasta, incluso a veces echo de menos
las lanchas. Cuando las vendo me corren las lágrimas, pienso que ya no podré
visitar a mis amigos, así que me fabrico otra altiro”. El Comité Experto
los reconoció por relevar la carpintería de ribera como una tradición que tiene
distintos focos de expresión a lo largo del territorio chileno, por mantener la
técnica de construcción de lanchas chilotas y ser una zona del archipiélago en
que esta tradición tiene una gran antigüedad y desde la cual se ha extendido a
otros territorios del país.
La terna la completa el Grupo de Ngütamchefe
(componedores de huesos), de la comuna de Tirúa, Región del Biobío, conformado
por agentes de salud mapuche, conocedores de la forma, funciones y posición de
los huesos, con una gran habilidad en evaluación palpatoria y de maniobras que
les permite componerlos cuando han sufrido fracturas, luxaciones y otro tipo de
dolencia. Actualmente hay 13 Ngutamchefe activos, que son reconocidos por
su trabajo intercultural centrado en una sabiduría de medicina tradicional que
se ha mantenido viva en distintas comunidades, y que ellos han logrado
incorporar al sistema formal de salud. Además, con su labor contribuyen
silenciosamente al movimiento mapuche, y con ello, han logrado la confianza y
el interés de las generaciones más jóvenes en mantener esta práctica.
Los reconocidos reciben un estímulo económico
de $3.000.000 para cada cultor/a individual y $7.000.000 para cada comunidad o
colectivo. Desde 2009 a la fecha se han reconocido 32 Tesoros Humanos Vivos a
lo largo del país. En esta ocasión, el proceso de selección estuvo a cargo de
Comités Expertos Zonales que sesionaron en Arica, Santiago, Chillán y Puerto
Montt, más un Comité Experto Nacional. Todos fueron conformados por personas
del ámbito público y privado, académicos, representantes de la sociedad civil,
entre otros. La principal modificación al proceso de postulación este año fue
que los cultores destacados del año 2012 y 2013 fueron repostulados
automáticamente.
#Iquique Asi surgen…


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