La llegada de marzo es uno de los momentos más
difíciles del año, y si a esto me sumamos el inicio de las clases, todo puede
ser aún más complicado. La clave para poder hacer este proceso más llevadero es
regresar poco a poco a la rutina. Así lo comenta Gabriela Capurro, académica de
la Escuela de Psicología de la Universidad Santo Tomás, quien entrega algunas
recomendaciones para enfrentar el regreso a clases de la mejor manera:
El volver a clases
implica una reorganización. La familia debe reincorporar una nueva rutina
a su vida cotidiana. Si bien ésta ya que se ha experimentado permanentemente en
años anteriores, de igual forma implica dejar la rutina que se ha tenido hasta
ahora para dar paso a la rutina laboral y escolar.
Para poder hacer este proceso lo menos difícil
posible se sugiere que la familia vaya incorporando pequeños cambios con por lo
menos dos semanas de anticipación a la entrada oficial, como ir ajustando los
horarios a la nueva realidad.
Comenzar a
relacionarse con contenidos materiales vinculados con el regreso también es una
buena opción, por ejemplo, comenzar a marcar los útiles escolares, definir cuál
será el lugar de trabajo y ordenar éste si se requiere, es una buena estrategia
para poco a poco empezar a familiarizarse con esta vuelta de forma
concreta y mental, ya que en la medida que vivencio un cambio comienzo a
internalizarlo.
Lo central es no
hacer esta vuelta algo traumática ni centrada en la exigencia, sino un proceso que
requiere adaptación y que nos compete a TODOS en la familia y no
solo a los niños.
La académica de la
UST también sugiere partir de lo menos aversivo a lo más difícil, por ejemplo
NO comenzar con la regulación del sueño, prohibir a un
niño en vacaciones dormirse más temprano es una pelea segura, ya que su
respuesta será “porque si estoy en vacaciones”, es mejor comenzar con cambios
que impliquen a todo el sistema, por ejemplo comenzar a ordenar los horarios de
almuerzo y cena, comenzar a limpiar y establecer espacios de trabajo dentro de
la casa (ordenar escritorios, limpiar repisas, reciclar materiales, etc), dar
la responsabilidad a los niños de marcar sus útiles escolares (al ser nuevos
genera mayor motivación), comenzar a hablar del regreso y lo difícil que es
pata TODOS con el objeto de poner este momento en el discurso cotidiano
validando que complejo, es decir, se sugiere comenzar a volver de a poco.
Además ,
destaca que la motivación por retomar la rutina
se logrará con el modelaje, si como adulto mi discurso es “que lata
volver a trabajar… que cortas las vacaciones”, se repetirá como una buena
canción en el interior de mi familia, si en cambio mi discurso es “ que lo pase
bien en las vacaciones, me recargue de energía para comenzar un nuevo año,
cuando este cansado me acordaré de lo bien que lo pasamos….”, generare un
discurso relacional centrado en las fortalezas y no en las faltas. Pero es
importante, NO podemos motivar si nos estamos nosotros motivados.
¿Cómo evitar de estrés?
Gabriela Capurro
señala que una de las forma es no exigir que se realice un cambio inmediato, es
aceptar que los primeros días serán más difíciles, que habrá más sueño, en
ocasiones irritabilidad y que costará entrar en esta nueva rutina, por lo
tanto, si los adultos lo entendemos como un proceso de adaptación el
que implica un movimiento de todo el sistema familiar seremos capaces de
generar estrategias funcionales que harán de este momento un proceso normal de
la vida y no la primera gran discusión del termino de vacaciones.
#Iquique

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