Primero muchas gracias por permitirme estar
acá delante dirigiéndome a ustedes, gracias por la oportunidad y gracias a
nuestros antepasados que de alguna forma nos han confiado la misión de seguir
adelante y traernos y juntarnos en este lugar.
Me pidieron el viernes pasado que dirigiera
unas palabras para la ocasión, hablando de los desafíos y dificultades que nos
quedan por delante así como mujer trabajadora que como ustedes también soy. Y
así pasé el fin de semana, pensando en todas las cosas que serían buenas y no
tan buenas comentar en una ocasión como esta.
En este pensamiento me preguntaba si era
necesario comentar sobre “qué significa ser mujer”. Me acordé del colegio, de
cuando una profesora de filosofía nos contaba de cuando se había encontrado con
una ex alumna y le preguntó “¿Me puedes decir ahora qué es ser mujer?”. No me
acuerdo de la respuesta que dijo, sólo que fue una respuesta bastante simple
por lo que la acompañamos de carcajadas de esas niñas de tercero medio. Y
entonces pensé en que no me gustaría defraudarla si es que ella llegara a
escuchar palabras mías convocando a las mujeres.
Pero entonces me pregunté “¿Qué es ser mujer?”
y luego me contrapregunté: ¿Es necesario hacer esa diferencia? Porque alguien
podría decir “es no ser hombre”… y claro, al fin y al cabo es el 50% de la
posibilidad: eres hombre ó eres mujer, y eso está determinado por un ínfimo
trozo de ADN que comanda que todo sea distinto. Una distinción física, que
conlleva diferencias hormonales… y que finalmente van ayudando a que actuemos o
nos preocupemos de distintas cosas que los hombres. Y claro, sí somos
distintos.
Mi hermano escribió en facebook el otro día
“definitivamente las niñas son niñas desde que nacen”. Y hace relación a una
historia. Él le pregunta a mi sobrina de 3 años: “Amanda, ¿qué pasó que estás
llorando?” y ella responde “nada papá” “¿cómo nada? estás llorando” dice él.
“Nada papá” ella responde. Y finaliza con un gran OOhhhmmm. ¿A qué se refiere
con ese “ohmm”? ¿Acaso un “imposible entenderlas?”, ¿Una forma exótica de
llamar la atención por lo indecisa que suena?, un “dame paciencia” por la forma
en que llama la atención” Y entonces me hace suponer que “ser mujer” es ser
indecisa, inentendible y hacerse la víctima. Pero, ¿Acaso no podríamos
encontrar estos elementos en alguna acción de un hombre? Es tan fácil como
escuchar alguna entrevista a cualquier político en problemas. Parecerá que
aquel discurso que sostenía fielmente se cae cuando alguien lo pone en tela de
juicio, y entonces no sabemos ya qué es lo que en verdad quiere o cree, y entonces
qué decisión podría tomar. Y en esas contrapreguntas del periodista es cuando
también el político empieza a balbucear y a irse por las ramas… haciendo
inentendible lo que trata de decir. Y para qué decir de hacerse la víctima: tan
pronto como se le ocurra que esa es la única forma de sacarse la culpa, la
utilizará y se victimizará. Entonces, ¿Con qué certeza puede hacer mi hermano
esa aseveración?
También alguien podría decir que la mujer es
la encargada de los niños, la que prepara la comida, la mejor enfermera
familiar, la que mantiene el hogar en orden… pero acaso ¿No hay padres
solteros? ú hombres que les encanta cocinar, padres carismáticos que toman sus
hijos en brazos cuando tienen dolor u hombres más ordenados que las mujeres?
(me pasa con mis tres hermanos hombres…soy la más desordenada de los cuatro).
Y entonces, ¿Qué es lo que nos diferencia
entre hombres y mujeres? Quizás nada. Quizás ser mujer no es más que ser un
humano más que es la encargada de mantener al bebé por 9 meses hasta que nazca.
Al fin y al cabo lo que se quiere es la igualdad entre hombres y mujeres, y si
no hay más que una diferencia física, entonces… ¿Por qué hacer tanta
distinción, no? Al fin y al cabo ambos sexos podemos hacer cosas físicas, tomar
decisiones, manejar países, hacernos cargos de ideas, proyectos, sonreír,
bailar, llorar, hacernos fuertes….caer y volver a levantarnos.
Y entonces, ¿Por qué celebrar un día de la
mujer? ¿Por qué tener leyes especiales en que se vele por la mujer y la igualdad
de género? ¿Por qué formar un ministerio de la mujer y equidad de género?
Y entonces, busqué un poco de historia para
complementar esto y para que tanto ustedes como yo reforzáramos la idea de dónde
nace la conmemoración del día de la mujer. Por ahí decía que se conmemora “la
lucha de la mujer por su participación en pie de igualdad con el hombre en la
sociedad y en su desarrollo íntegro como persona”. Si queremos indagar hondo en
la historia, se puede ver que este tema venía ya desde la antigua Grecia donde mujeres
eran conocidas por querer alzar la voz y hacer lucha para que se tomaran en
cuenta sus peticiones. Luego durante la revolución francesa en el siglo XVII se
luchaba a la par por la igualdad. Y es que a esos años las diferencias eran
mayores, y por eso la lucha fue larga y extenuante para que al fin a principios
del siglo XX se lograra el voto femenino en USA, se conversara de los derechos
de las mujeres a ocupar cargos públicos, derecho al trabajo, derecho a estudiar
y a la no discriminación laboral.
Me di cuenta de cómo aquellas cosas por la
que se lucharon en la ocasión yo las veo día a día en ustedes, mujeres
trabajadoras aymaras. Sacan la cara por sus familias y por sus comunidades y
asociaciones. Son capaces de levantar la voz cuando es necesario y hacerse
cargo de proyectos e ideas de los que muchos dependen. Las veo trabajando,
levantándose temprano a ver los animales, a ordeñar, a buscar gente y mandarlos
para construir cercos e infraestructuras que son parte de los sueños suyos y de
sus familias. Las veo capaz de pararse adelante frente a una gran asamblea y
exponer lo que piensan, independiente haya sólo mujeres, hombre ó autoridades,
alzando la voz en lo que creen que no es justo y agradeciendo lo que sí lo es.
Las veo llevando y guiando grupos de personas, sus familias, sus asociaciones,
sus comunidades, enseñándoles, mostrándoles, y gritándoles cuando es necesario.
De hecho muchas veces me dan ganas de darle un par de palmetazos a tantos
hombres que desaprovechan la oportunidad de ser cabeza y ejemplo de un grupo.
Y entonces pareciera que sí hay diferencias.
En distintas sociedades las distinciones van cambiando y se ven consideraciones
positivas en las mujeres incluso en aquellas en que la marginalidad hacia ellas
es mayor. Y aquí es donde quiero recalcar uno de los puntos importantes que
deben considerar: el cómo las diferencias nutren nuestras familias, nuestras
comunidades… nuestra sociedad.
Las diferencias no son en ningún sentido
malo, sino constructivo. Las diferencias nos permiten pensar, como grupo, de
una forma más divergente que nos lleva a tomar mejores decisiones; las
diferencias nos hacen enriquecernos de experiencias, aprender de otros, valorar
cosas que a veces no nos damos cuenta que están a nuestro alrededor. Las
diferencias han llevado a construir civilizaciones equilibradas, a tener
familias equilibradas. Es un deber nuestro, en primera instancia, y de
organismos públicos en segunda, el tomar el valor que significa su rol en la
familia y en la sociedad.
Su rol como trabajadora, como agricultora, como
mamá, como amiga, como colega, como tía, como artesana, como alumna…el rol de
cada una de ustedes es lo que importa, y el cómo se toma y se hace cargo es lo
que les da el valor.
Yo no era la mejor estudiante en mi
generación en la universidad, sin embargo me gané una beca para estudiar en
Australia. Pero saben por qué creo que la obtuve. Porque tenía claro mi rol como veterinaria,
como chilena, como hija de Dios, como hija de una familia amada, y entonces
sabía las herramientas que en ese momento necesitaba para cumplir ese rol, y lo
justifiqué en una carta. Y ahora estoy acá en el norte, a unos 2000 kilómetros
de mi familia, siendo una de las veterinarias más felices de mi generación… porque
estoy cumpliendo ese rol que me propuse, y en un lugar hermoso. Donde además he
podido apreciar la cultura aymara, que es una cultura llena de sabiduría, de
conocimiento, de equilibrio.
Y esta
diferencia en la cultura, con gente de las ciudades, son cosas maravillosas que
ustedes tienen que valorar y difundir. Valorar y difundir. Recuerden que las
diferencias hacen sociedades grandiosas, y tener un país donde podemos aprender
de nuestras culturas milenarias es una oportunidad que no se puede perder. Y no
es sólo en términos productivos como el cultivo de la quinoa, los tejidos
ancestrales, los cuidados de los animales…sino también su sabiduría para con la
naturaleza, el equilibrio de dar y recibir en su justa medida, las formas
organizacionales que funcionaron por tantos años. Valoremos todas esas
diferencias y enseñémonos unos a otros.
Pero aún hay barreras por las que seguir
trabajando para sobrepasar, a nivel de sociedad y sobre todo en el mundo rural.
Aún cuando se habla de la igualdad de
géneros, hay hombres y mujeres que no lo creen tan así, y les es distinto mirar
a una agrónoma ó a una veterinaria y tomarle igual atención que a un agrónomo o
a un veterinario, en primera instancia.
Sabemos que dentro de los hogares también hay
momentos en que los hombres miran en menos a la mujer y se refugian en su
fuerza física para demostrar autoridad.
Y por eso también falta empoderarse, de aquellos roles, de las
oportunidades, de las ideas…hacerse cargo de sus trabajos, no depender de otros
y sacar adelante las empresas creadas. De esta forma además se pueden combatir
esos machismos malentendidos. Y en este empoderamiento hay que mejorar la
comunicación.
Y finalmente, aún existe ese espacio de
aprovechar las oportunidades, utilizar los recursos, tomarse espacios que están
al alcance de nosotros. Hace 70 años se luchó por ese voto….tenemos el desafío
de ocuparlo! La tierra nos regala cosas hermosas, utilicémoslos y no los
guardemos sólo para nosotros !Hay recursos que se desperdician mientras miramos
para el lado queriendo lo ajeno…saquémosles provecho!
Está en nuestras manos que las luchas
antiguas y las de cada día lleguen a concretarse y a ser utilizadas de la mejor
forma. Debemos tomarnos en serio nuestro rol, el rol de cada una, que va de la
mano con nuestras diferencias especiales, con nuestro encanto, con nuestro
compromiso, con nuestras ganas. Las mujeres han sido quienes han movilizado y
sostenido grandes naciones y culturas…han hecho que el mundo siga girando.
Sigamos con ese rol. Hagamos que nuestras comunidades sigan existiendo, que
nuestra agricultura siga alimentando Chile, y que nuestra sociedad pueda ser
más feliz en la que haya espacio para que todos aporten sus diferencias y
entonces sigamos creciendo.
Yuspajarpa (Muchas gracias)

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