La planificación de rutinas y horarios son fundamentales
en este período, dijo el docente de la
Escuela de Psicología, Rodrigo Atallat.
Llegó marzo y con ello el inicio de un nuevo año académico para cientos de
niños y jóvenes del país. Pero el regreso a clases, y las rutinas que trae
consigo, genera distintos tipos de reacciones en niños y adolescentes.
Si bien la mayoría desearía continuar de vacaciones, muchos regresan al
colegio motivados por reencontrarse con los amigos y compañeros, y otros, interesados
en temas académicos. Enfrentar de buena manera este proceso implica considerar
una serie de aspectos que garantizarán el éxito en esta etapa, dice el
psicólogo Rodrigo Atallat, docente de la Escuela de Psicología de la UST
Temuco.
“En primer lugar, es fundamental regularizar el horario de sueño. Este ritmo usualmente se altera durante el
horario de verano. Si se desea que los
hijos se sientan bien en el colegio, hay que partir por intervenir a nivel
biológico. Dormir lo suficiente (al menos 8 horas promedio), no sólo permite un
mejor funcionamiento del cuerpo, sino que también de la mente, lo que es imprescindible
para el buen funcionamiento biológico – psicológico”, explica.
Según el profesional, en el caso de los niños, es importante que cuenten
con sus útiles escolares desde el primer día. “Esto los hará sentirse bien, y
no ‘menos’ en comparación con otros compañeros.
En este sentido, también es importante que ellos se sientan parte del
proceso de preparación de sus útiles escolares. Es adecuado que puedan elegir
su mochila y cuadernos, por ejemplo, porque así se sentirán más a gusto al ir a
clases”, señala.
Planificación
Otro de los aspectos a considerar, según el docente, es planificar las
rutinas diarias de los niños. “Planificar la salida desde la casa al colegio
con antelación, por ejemplo, permite dejar un margen de tiempo razonable para
llegar tranquilos. De esta manera, los padres que acompañan a los niños más
pequeños no estarán molestos o nerviosos, con las consecuencias que ello
provoca en los menores”, asegura.
El psicólogo agrega que “es muy recomendable que la madre, padre o una
persona afectivamente significativa acompañe personalmente al niño durante la
primera semana de clases, que es usualmente donde se puede evaluar el proceso
de adaptación del mismo”, indica.
De acuerdo al profesional, el tiempo de adaptación para los niños que
concurren por primera vez al colegio es de una o dos semanas, e incluso puede
extenderse hasta un mes. En este período
es cuando se observarán los mayores cambios que – sostiene- serán fundamentales
para asegurar una adecuada integración al sistema escolar.
#Iquique

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