Recomendaciones del Mineduc
Uno de los elementos que
no podemos olvidar en clases son las mochilas. Podemos encontrar de todos los precios, tamaños y modelos, pero más allá de
lo estético, es importante poner atención al uso adecuado de las mochilas de
nuestros hijos, con el fin de prevenir eventuales lesiones innecesarias o
dolores de espalda en los escolares.
Según comenta Luis Salamanca, Director Área Ingeniería en
Prevención de Riesgos, IP-CFT Santo Tomás, lo primero es elegir una que cuente
con asas acolchadas, que se ajusten bien a la espalda (diseño ergonómico) y que
el tamaño sea adecuado para la edad del niño. Un escolar de enseñanza básica no
debería cargar más del 10% al 16% de su peso corporal, es decir, es razonable
pensar en una mochila que cargue entre 3 a 6 Kg. Más peso de seguro le traerá
consecuencias.
Acostumbre al niño a
llevar correctamente la mochila usando ambos hombros y con las correas bien
ajustadas a la espalda para distribuir uniformemente el peso. Usarla en un solo
lado no es correcto, y a la larga resulta doloroso. También es importante
incentivar al alumno a que prepare con antelación su mochila, de esta forma no
cargará más peso del necesario.
Muchos padres optan por
comprar una mochila con ruedas, modelo que aparentemente soluciona el problema
del peso, pero antes de hacerlo, analice bien si su hijo debe subir o bajar
escaleras y tome en cuenta las lesiones a las manos y muñecas que se producen
con los tirones y el esfuerzo del niño.
Aunque existen otros
factores que también influyen en la salud física de la espalda, como las
posturas al sentarse o el diseño del mobiliario que se usa, si el dolor es
constante, no deje de visitar al médico.
#Iquique

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