Cornelia
Sonnenberg, Gerente general Cámara
Chileno-Alemana de Comercio e Industria – CAMCHAL
El Día de la Educación Técnico Profesional, se celebra todos los años el 26
de agosto. Un buen momento para reflexionar sobre la importancia de este tema a
nivel país.
En un mercado globalizado, abierto y altamente competitivo como el
actual, los factores productividad y competitividad se tornan claves para las
empresas chilenas. ¿Pero cómo ser más eficiente, productivo y por lo tanto más
competitivo? Es ahí donde hoy se sabe que la mano de obra calificada es la
clave del éxito.
La poderosa experiencia de la industria
alemana en el área de la formación técnico profesional y su modelo de educación
teórico-práctico de alta calidad para el entrenamiento de mano de obra
calificada es un ejemplo mundial. La “exportación” exitosa de este modelo a los
más diversos países del mundo hace pensar que la formación dual es una buena
alternativa que se debiera considerar en el marco del fortalecimiento de la
educación técnico-profesional chilena.
La principal ventaja de la formación dual es que los estudiantes tienen la
posibilidad de aprender y, al mismo tiempo,
poner en práctica los elementos fundamentales de una especialidad
técnica en contextos laborales reales.
Acceden así al manejo de habilidades específicas, adquieren actitudes
laborales y construyen relaciones en espacios concretos de trabajo.
El modelo se sustenta en un principio de cooperación de mutuo beneficio
entre las empresas y el sector formativo, con compañías dispuestas a ofrecer
plazas de entrenamiento no solo por razones de responsabilidad social
empresarial, sino que con la convicción de que a través de este sistema
capacitan y forman a sus futuros trabajadores, reduciendo costos de
contratación y aumentando la disponibilidad de capital humano específico para
sus necesidades y los de toda la industria.
Pero como todo modelo extranjero, está claro
que no se puede llegar y copiar una experiencia de este tipo, sino que es
necesario adaptarla a las necesidades del país, para que rinda sus frutos.
Existen cinco elementos de calidad del sistema dual alemán que
pueden implementarse a la realidad chilena, para asegurar
una instrucción de excelencia.
El primero de ellos es el levantamiento de perfiles orientados a la demanda
específica de la industria, para en segundo lugar mantener una constante
vinculación con el mundo empresarial, institucionalizando esta cooperación
conjunta a través de un diálogo social.
En tercer lugar, está la formación de instructores, guiando y organizando el
aprendizaje a desarrollar en la empresa, dando paso al cuarto elemento que es la
definición de los procesos de examinación y certificación orientados a
competencias teórico prácticas, a fin de desarrollar una certificación que sea
reconocida por la industria. Finalmente, como quinta acción a trabajar, está el
diseño del material de aprendizaje de apoyo adecuado tanto para profesores,
estudiantes y maestro guías.
La integración de todos estos elementos, permite que las empresas cuenten con herramientas de calidad, que buscan apoyar el desarrollo de una capacitación de excelencia, pensando en los desafíos que enfrenta el desarrollo de la economía del país, como también en el futuro que nuestros jóvenes se merecen.
#Iquique

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